¿Justicia a tiempo? el desafío de escuchar a las infancias


Cuando el derecho llega tarde, deja de ser una herramienta de protección.

Capacitación con la Dra. Ana Giustra – 5 de agosto, 18:00 hs.

Contenido de la capacitación

Qué ocurre cuando los derechos reconocidos de NNyA se traducen en respuestas tardías por parte de la Justicia y de su sistema.

Una mirada crítica sobre la intervención judicial en los procesos que involucran a niños, niñas y adolescentes.

En las infancias, el tiempo corre distinto. 

Un mes de conflicto para una persona adulta puede ser molesto; para un niño de 5 años, un mes esperando una respuesta judicial es una eternidad que impacta en su desarrollo. Los tiempos de los expedientes judiciales no pueden competir con la urgencia de la vida de un NNyA.

Esta capacitación virtual busca precisamente interpelar los desafíos actuales de los juzgados de familia:

  • Cómo se reconocen hoy los derechos de los chicos en los papeles frente a lo que sucede en la práctica.

  • El riesgo de judicializar cada conflicto familiar sin evaluar su impacto.

  • Cómo deben articular jueces, psicólogos y trabajadores sociales (equipos interdisciplinarios) para brindar respuestas efectivas y no meramente burocráticas.

Puntos clave de la capacitación: 

El derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados en los procesos judiciales es real, vinculante y plenamente obligatorio: no es un simple trámite formal ni un “adorno” del juicio. La escucha activa de un menor es una herramienta esencial para generar confianza, comprender su contexto y su realidad cotidiana, y obtener información valiosa que permita proteger de manera efectiva su interés superior y garantizar el respeto de sus derechos en todo el procedimiento.

¿Queres participar?

  • La inmediación judicial es clave: el juez o la jueza debe estar presente, mirar a los ojos, escuchar con empatía y participar en persona durante la audiencia; esta tarea no puede delegarse en terceros.

  • No se trata de enviar una notificación fría, sino de proponer formas cercanas, respetuosas y accesibles de invitarlos a participar, usando un lenguaje claro y sencillo que puedan comprender. Además, es fundamental planificar cada encuentro según la edad, el grado de madurez y la situación particular: no es lo mismo acompañar a un niño de 6 años que a un adolescente de 16.

  • El ambiente y el recibimiento el día de la audiencia son determinantes para garantizar una escucha adecuada: el juzgado, tal como suele percibirse, puede generar temor, desconfianza y sensación de desprotección.

  • Por eso, se recomienda evitar salas con estrados altos, mobiliario rígido o espacios intimidantes que refuercen la sensación de distancia, autoridad y poder frente a niñas, niños y adolescentes.

  • Lo ideal es un lugar cómodo y acogedor, con hojas, lápices o juguetes que les permitan expresarse también a través del juego, el dibujo o la escritura, más allá de las palabras, favoreciendo así una participación libre y espontánea.

  • El personal del juzgado debe estar capacitado para recibirlos con calidez y respeto, brindando contención emocional, explicando de manera sencilla lo que va a suceder y evitando esperas prolongadas que aumenten la ansiedad, el miedo y la incomodidad durante el proceso judicial.


Share